SKINATLAS

 
 

 

ANA GARCÍA ALCOCER

 
 

 

 “Todo lo que normalmente conocemos y expresamos acerca de nosotros pertenece a la esfera del cambio, la esfera del tiempo y del espacio; pero este Yo (ätman) no cambia nunca, está más allá del tiempo, del espacio, del reticular velo  casual, de la medida de la vista”

 Henrich Zimmer


La finalidad del Arte es desvelar eso que se encuentra oculto. El quehacer artístico supone una encrucijada en la que el creador tendrá que lidiar con la materia y atisbar ahí,  donde ese “Yo”, el de Zimmer la contiene, entonces establecerá una lucha para apropiársela y recordarnos quiénes somos. El triunfo del arte se manifiesta como instante transformado, objeto.
SKINATLAS es un encuentro con la obra de Ana García Alcocer, un intento más de “aprehender” al Yo. Recuperar ese no tiempo, no espacio que escapa a la forma pero que la contiene.
Para la artista pintar implica una lucha. Forma e intuición se retan para destruir la razón y reemplazar el espacio habitual con paisajes inéditos. El universo de Ana esta lleno de imágenes no representativas ya que no existen en el mundo de afuera. Capas que se sobreponen unas a  otras, velos que  debemos abrir para encontrar otros territorios, establecernos por un tiempo y luego continuar el viaje. Desplazarnos por cada cuadro es descubrir las obsesiones de la artista al violentar la forma, romper la composición, dejar que los fragmentos conformen nuevos atlas.
La obra exhibida hoy pertenece a distintos momentos de la vida de Ana; a veces es más figurativa y calma, otras son grutas que nos seducen sin mostrarnos bien a bien hacia donde nos dirigimos. Ritmo sincopado que entra y sale retando al papel: Ana ha decidido alejarse de su campo de trabajo habitual, el lienzo, para explorar el papel y formatos mucho más reducidos y arriesgados. En el papel están la fragilidad, la dificultad del engaño, la evidencia, los accidentes; exige jugar al equilibrista, a comprometerse con la acción. Y justamente pareciera que son equilibristas los que visitan su espacio. No obstante los cambios de paisaje, esa presencia insiste en hacerse notar. Es una figura andrógina, fantasmagórica, casi una silueta que juega con el espectador y establece un vínculo, ¿siempre es el mismo personaje? Espejo del vacío, encarna un pensamiento que no podemos descifrar.
En SKINATLAS Ana reitera que no pretende ninguna narrativa explícita; la artista desea el poder de la acción, atrapar los instantes en los que el papel está expuesto violentamente y así conocer sus límites. No hay historias, sin embargo, al final nos queda la sensación de que algo ha sido contado.
Buscando trascender en Occidente nos hemos empeñado en llevar la razón a su límite, pero esto nos ha hecho olvidar quiénes somos realmente. Oriente, en cambio, explora el mundo interior en busca de la verdadera trascendencia.
¿Acaso SKINATLAS es un intento de invocar al Yo (ätman), que no cambia nunca, que se encuentra más allá del tiempo, del espacio, del reticular velo  casual, de la medida de la vista?, en suma ¿es ese inamovible territorio del que todos partimos a pesar de haberlo olvidado?.

Susan Crowley, octubre 2017.

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